sábado, 29 de noviembre de 2008

Palabras cruzadas

(¡Hola, amigos! Hace tiempo que no posteo ni comento en los blogs amigos debido al cansancio típico de esta altura del año. Les pido disculpas a los que esperan mis visitas, pero sepan que al menos los leo y que pronto volveré renovada y tal vez con alguna novelita por hacer.
Mientras tanto los dejo con un ¿cuento? de 2004. Cariños a todos)



Un mensajero en bicicleta da vuelta las esquinas escondido bajo grandes ramos de flores. Cuando retira un pétalo rojo que obstruye su visión ya es demasiado tarde. Un vehículo, que pasa por el lugar equivocado y en el momento no convenido, lo mata antes de poder darse cuenta.

Días antes, en una reposera, alguien había tomado una decisión, La había meditado horas, semanas. No había sido fácil decidirse. Todavía dudaba. Para superar la incertidumbre había contratado a un mensajero que le daría materialidad a su deseo. Y lo envió.

Días después, en paños menores, otro alguien se preguntará el porqué de su vacío. Se mirará al espejo y pensará que allí no hay nada. Sonreirá y llorará, aunque en el fondo sabrá que nunca el príncipe azul golpeará su puerta. Y resignada, recostada, leerá en el diario la estúpida noticia de un ciclista atropellado.



Copyright 2004

domingo, 9 de noviembre de 2008

Maldiciones benditas II


Yo crecí en un Infierno. El infierno que cocinaron mis padres, que habían edificado mis abuelos, que planearon mis bisabuelos, que ideó el primer hombre que habrá sido el más inteligente o el más necio, ya no importa.
En ese infierno se podía reír hasta que se te salían los ojos de las órbitas, llorar pero a escondidas, suicidarse pero con sufrimiento y resurrección. Allí era obligatorio ser feliz bajo pena de angustia sino se lo era, había que trabajar sólo ocho horas pero sentir el cansancio de veinticuatro. Se debía elegir entre querer a una flor o a un perrito, pero dicha elección implicaba el desmembramiento del rechazado, optar entre el amor y el dinero, sabiendo que lo elegido no sería suficiente sin la ayuda de lo otro, igual elección e insuficiencia entre la salud y la vida eterna.

Todo esto lo comprendí después de muerta, es decir desde la vasija o lo que es lo mismo: desde el deseo inalcanzable de llegar al último grano de arena

Sibila de Cumas


Copyright 2004 Verónica Rodriguez

lunes, 3 de noviembre de 2008

Maldiciones benditas I



El paraíso era donde ella estaba. Como desde siempre. ¿Usted no me cree? ¿Quiere una prueba?
¿Qué le puedo decir que no se haya dicho ya? Hablar de sus caderas, de sus ojos de mar, de su voz melodiosa...me parece ultrajarla.
La prueba es, soy yo.
Usted no me creería si yo le contara...el olor de su sexo, la fragancia de sus cabellos, la acritud de su piel. Pero hablarle es violarla.
¿La prueba? Mis manos, la punta de mis dedos, las huellas que en ellos quedaron.
Escribirla es matarla. ¿Por qué me obliga a eso? Le contaría de sus movimientos acompasados, de sus salvajismo o de su laxitud. Le contaría....pero, ¿para qué?
Es insistente, ¿eh? ¿No cree que yo pudiera haber estado con esa mujer?¿No la ve tallada en mis pupilas?
Ella no caminaba, ¿sabe? Volaba. Como un ángel. Posaba sus pies descalzos sobre mi vientre y yo sentía el peso de una pluma.
¿Qué quiere? ¿Que la desnude para usted? ¿No fue prueba de todo esto mi silencio hasta hoy, esta falta de voz, de escritura, que usted se atrevió a interrumpir?
Ella no me perdonará, no creía en las palabras, se bebía todas la tintas, todos mis sonidos y me daba a cambio el Edén, nada más

El infierno es volver a ser escritor.




Copyright 2004

miércoles, 29 de octubre de 2008


Recostada en mi incertidumbre
las luces son tenues
el sonido lejano
las voces ajenas

El ruido perturba el ocaso
en el umbral
del precipicio
de mi futuro

El salto felino
acecha posible propio
sin refugio
sin cueva

y las manos
temblorosas

y un cuaderno
para ser saciado

Cuando las palabras calmen el hambre


Copyright 2007

domingo, 26 de octubre de 2008

Poema 12, en Espantapájaros, de Oliverio Girondo

Me tomo el atrevimiento de dedicar este bello poema de Oliverio a Antonia

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

martes, 21 de octubre de 2008

Yolleo, de Oliverio Girondo



Eh vos
tatacombo
soy yo

no me oyes
tataconco
soy yo sin vos
sin voz
aquí yollando
con mi yo sólo solo que yolla y yolla y yolla
entre mis subyollitos tan nimios micropsíquicos
lo sé
lo sé y tanto
desde el yo mero mínimo al verme yo harto en todo
junto a mis ya muertos y revivos yoes siempre
siempre yollando y yoyollando siempre
por qué
si sos
por qué dí
eh vos

no me oyes
tatatodo
por qué tanto yollar
responde
y hasta cuándo






Oliverio Girondo




Este bellísimo poema, que les suelo leer a mis alumnos para que desarticulen un poco el lenguaje y las ideas previas que tienen sobre la literatura (y que de paso me sirve para desahogar penas o hacerme la payasa en el curso, según el caso), fue extraído de En la masmédula, Losada, 1998.


Si quieren escucharlo maravillosamente recitado por el mismísimo Oliverio, un link directo:






miércoles, 15 de octubre de 2008

Cortázar y los cronopios



El otro día descubrí con tristeza que gente, varios de ellos vinculados incluso al ambito cultural, desconocian un capítulo fundante de la literatura argentina y me vi respondiendo a la pregunta. "¿Qué es un cronopio?"

Aún no puedo creer que esto suceda, como tampoco puedo entender a tantas personas atentas a los movimientos de las bolsas (yo que la única transaccion comercial que entiendo es el trueque) ni que en la televisión argentina no haya casi ningún programa digno de ser visto. Digo, como para mencionar algunas de las tantas cosas de este mundo que no comprendo...

No saber que Cortázar inventó los cronopios, Borges el aleph o que Hernández innortalizo "los hermanos sean unidos" para mí es la confirmación de que existen los universos paralelos y que hay demasiada gente perdida en ellos.

Mi desazón no me permite expresar esto con elegancia así que le cedo la palabra a mi adorado Julito para que presente a sus maravillosos cronopios, famas y esperanzas:



Viajes



Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades. Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios. Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.



Costumbres de los famas

Sucedió que un fama bailaba tregua y bailaba catala delante de un almacén lleno de cronopios y esperanzas. Las más irritadas eran las esperanzas porque buscan siempre que los famas no bailen tregua ni catala sino espera, que es el baile que conocen los cronopios y las esperanzas. Los famas se sitúan a propósito delante de los almacenes, y esta vez el fama bailaba tregua y bailaba catala para molestar a las esperanzas. Una de las esperanzas dejó en el suelo su pez de flauta -pues las esperanzas, como el Rey del Mar, están siempre asistidas de peces de flauta- y salió a imprecar al fama, diciéndole asi: -Fama, no bailes tregua ni catala delante de este almacén. El fama seguía bailando y se reía. La esperanza llamó a otras esperanzas, y los cronopios formaron corro para ver lo que pasaría. -Fama -dijeron las esperanzas-. No bailes treegua ni catala delante de este almacén. Pero el fama bailaba y se reía, para menoscabar a las esperanzas. Entonces las esperanzas se arrojaron sobre el fama y lo lastimaron. Lo dejaron caído al lado de un palenque, y el fama se quejaba, envuelto en su sangre y su tristeza. Los cronopios vinieron furtivamente, esos objetos verdes y húmedos. Rodearon al fama y lo compadecían diciéndole así: -Cronopio cronopio cronopio. Y el fama comprendía, y su soledad era menos amarga.


Alegría del cronopio

Encuentro de un cronopio y un fama en la liquidación de la tienda La Mondiale.
-Buenas tardes, fama. Tregua catala espera. -Cronopio cronopio? -Cronopio cronopio. -Hilo? -Dos, pero uno azul.
El fama considera al cronopio. Nunca hablará hasta no saber que sus palabras son las que convienen, temeroso de que las esperanzas siempre alertas no se deslicen en el aire, esos microbios relucientes, y por una palabra equivocada invadan el corazón bondadoso del cronopio.
-Afuera llueve- dice el cronopio. Todo el cielo. -No te preocupes- dice el fama. Iremos en mi automóvil. Para proteger los hilos.
Y mira el aire, pero no ve ninguna esperanza, y suspira satisfecho. Además le gusta observar la conmovedora alegría del cronopio, que sostiene contra su pecho los hilos -uno azul- y espera ansioso que el fama lo invite a subir a su automóvil.


Tristeza del cronopio

A la salida del Luna Park un cronopio advierte que su reloj atrasa, que su reloj atrasa, que su reloj. Tristeza del cronopio frente a una multitud de famas que remonta Corrientes a las once y veinte y él, objeto verde y húmedo, marcha a las once y cuarto. Meditación del cronopio: "Es tarde, pero menos tarde para mi que para los famas, para los famas es cinco minutos más tarde, llegarán a sus casas más tarde, se acostarán más tarde. Yo tengo un reloj con menos vida, con menos casa y menos acostarme, yo soy un cronopio desdichado y húmedo". Mientras toma café en el Richmond de Florida, moja el cronopio una tostada con sus lágrimas naturales.


Los textos fueron extraídos de: "Historias de Cronopios y de Famas", Bs.As., Editorial Sudamericana, 1994.

Si se quedaron con ganas de más, pueden ver un videíto donde Cortázar explica cómo nacieron los cronopios:

Y si quieren seguir escuchando su voz afrancesada leyendo sus propios textos:

jueves, 2 de octubre de 2008

Todo lo demás

El crepúsculo se cuela a través de la ventana del departamento de Belgrano. Desde allí se pueden ver las vías desgastadas del tren y oír el chirrido monótono de los rieles y maquinarias.
María está tejiendo cerca de esa ventana, pero el tejido de María parece detenido en el tiempo. Los últimos puntos fingen deshacerse unos a otros. María debería llamarse Penélope.
Los reflejos rojizos del crepúsculo se cuelan por esa y por todas las ventanas de Buenos Aires. Es una tonalidad que hiere, pero también que resucita. Neruda debería estar escribiendo.
María mueve apenas las agujas y finas hebras de lana se deslizan por sus dedos. El tejido de María no ha avanzado mucho. Ella está sentada cerca de la ventana por la que se cuela el atardecer, levemente apoyada en un alto sillón de terciopelo verde. Pero María no está en una finca ni tiene perros. Ella está en su pequeño departamento de Belgrano que mira hacia las vías del ferrocarril. Tiene, tal vez, abierto sobre la mesa un libro de Cortázar.
Los matices del crepúsculo pasan del anaranjado al rojo, del bermellón al violeta. El libro está abierto sobre la mesa y el cuento no fue terminado. El tejido de María, tampoco.
Las hebras de lana se deslizan por los dedos flacos de María que se arrellana, un poco menos leve, en su sillón favorito. Tal vez tiene miedo y por eso no terminó la novela. De pequeña fue ayudante de mago, ahora está tratando de terminar una vuelta de su labor.
Los reflejos púrpuras tiñen los cristales de la ventana y van oscureciendo la habitación del pequeño departamento de Belgrano donde María esta tratando se terminar su trabajo. De lejos se oye el silbido del tren, sólo de lejos, porque el pequeño departamento de Belgrano está en el séptimo piso y el sonido allí ya se confunde, un poco, con el viento.
Los dedos de María parecen cansarse y la cadencia del movimiento disminuye aún más hasta hacerse imperceptible.
El crepúsculo exhala sus últimos tonos. María apoya el tejido en el alto respaldo de su sillón de terciopelo.
María por fin se ha levantado, cerrado el libro y abierto la ventana.




Copyright 2004

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El show

luces ciegas
miradas rutina
vitrina desconsuelo
con lentejuelas
de abierto telón

el arte sube al escenario
la diva baja al ruedo
loba egocéntrica
aúlla una súplica de amor
en soledad
acompañada
en público
expuesta e íntima

pa pa ra pa ra pa pa pa ra pa
pa pa ra pa ra pa pa pa ra pa
subí al escenario
y leí leí leí
pa pa ra pa ra pa pa pa ra pa
pa pa ra pa ra pa pa pa ra pa

escisión
ruptura
reconstrucción
plenitud
de abismo y cima

parir en escena
lo gestado en bambalinas
aventura estética
de poética corporal




El 19 de septiembre en el Teatro de Pan y Arte los que formamos Liter jazz estrenamos "Tocados por la pluma". Una función íntima, hecha para amigos y familiares que me vieron por primera vez subir a un escenario, una experiencia terriblemente maravillosa.

Aquí van algunas de las fotos de este show que conmocionó a espectadores y protagonistas junto con mi agradecimiento y afecto por compartir esta aventura:




(las imágenes son gentileza de la fotógrafa Ma. del Rosario Suarez Anzorena)

Para ver más fotos del show:

domingo, 21 de septiembre de 2008

El dinosaurio, de Augusto Monterroso

Les presento el cuento más breve de la literatura en español, según dicen. Su autor es Augusto Monterroso (1923-2003), guatemalteco y ganador del Premio Príncipe de Asturias en el año 2000.






Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Idea Vilariño, no puedo no amarla.

Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme.
Nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.



No, la palabra que quizá más se repite en los poemas de Idea Vilariño, es también el título del poemario de donde fue extraído este poema terrible, pesimista, angustiante y hermoso.

Sólo diré de esta exquisita poeta uruguaya, respetando su perfil bajo, que estuvo varios años relacionada amorosamente con Onetti y que le dedicó varios de sus poemas. ¿Cómo esperar entonces que sean un canto a la vida, no?

(¿Estará mal si creo que vale la pena sufrir, decepcionarse, no tener esperanzas... si eso hace que se escriba un poema así?)

lunes, 8 de septiembre de 2008

Volada de mí


La sombra inquieta de un pájaro que atraviesa una ventana y no necesita decir nada más.


El pájaro afónico que vuela kilómetros para trinar a la hembra.


La sombra de un pájaro sin voz vuela kilómetros para cantar al amor que no encuentra.


La mudez del pájaro desgarra el cristal de otra jaula.


Copyright©2004

miércoles, 27 de agosto de 2008

La vida, ese sueño

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Un ilusión.
Una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Calderón de la Barca


Claudio no tenía la facultad de soñar. Ni en colores, ni en blanco y negro, ni con sonido, ni mudo. No soñaba.
Sólo se dedicaba a esperar a la mujer que, por costumbre del lenguaje, llamaba la mujer de sus sueños.

Un día ella apareció tal cual él la deseaba, con todos los atributos y hasta con los pequeños defectos presupuestos que la hacían aún más perfecta. Y ese día fue inmensamente feliz. Había aprendido a soñar.
Copyright©2004

domingo, 24 de agosto de 2008

El sueño de


Juan soñaba todas las noches el mismo sueño.
- ¿Qué soñás?-le pregunté.
- No lo sé.
Y era verdad. No sabía qué era lo que soñaba, sólo sabía por intuición que siempre era lo mismo.
- ¿Cómo sabés que es el mismo sueño?- le preguntaba yo obstinadamente en todos mis sueños.

Copyright 2004



domingo, 17 de agosto de 2008

Postales de mi ciudad V


Huecos de secretaria

¡Ya ni se puede caminar por la ciudad a esta hora! ¡¡Las nueve y cinco!! Otra vez llego tarde. ¿Estará Sergio? Si está, le histeriqueo un poco para que no me pase el tarde y chau. ¡Qué tonta! ¡Me olvidé de retocarme los párpados! ¡Se me notará que no difuminé el marrón? Como el otro día, cuando salí con Pablo. ¡Qué vergüenza! ¿Por eso no me habrá llamado más? ¿Qué le habrá pasado? Igual era un aburrido. Cuando empezó con lo del cine iraní casi me muero del embole. ¡Ay!, no me tengo que olvidar de que hoy tengo turno con el masajista. Leí en la revista que me prestó Marita que las tensiones son las que me pueden estar generando estos dolores. Pero yo no creo que la tercera separación de mis viejos, esta vez porque papá se fue con alguien de mi edad, tenga algo que ver. ¡Ayyyyyy! ¡Se me corrió la media! ¡Debe haber sido en el subte! ¡Qué desastre! ¡Odio que me pase esto!


Copyright©2008

miércoles, 13 de agosto de 2008

Escribir por encargo
Escribir para concursos
Escribir para recuperar
un amor
una flor
Escribir por catarsis
por miedo
por timidez
Escribir de costado
Escribir denostada
Escribir devorándome
Escribir nunca
para hoy
Escribir triste
siempre escribo triste
Escribir presa
de mis textos prostitutos


No es angustia
y sin embargo
ocupa hasta el renglón


Mi letra se desdibuja
se esconde
se llora


Llenar el vacío estúpido
incoloro
insípido
provocador
de la página
de la hoja
de la pantalla
de la piel
del hueso
de la memoria
insomne
maltrecha
borrada
en todos los idiomas


Me v o y e n l e t r a s


El camino
de saliva

de sudor
de sexo
de agonía
de silencio



desolación



una palabra vasta





Copyright©2008
La foto corresponde a Epecuén en la actualidad, ciudad sepultada bajo las aguas saladas de la laguna.

martes, 12 de agosto de 2008

Postales de mi ciudad IV


La calle del chico


Menos mal que está aflojando el frío. Se me congelaban las bolas, se me congelaban. Y el poxi no me alcanza pa olvidarme.
A ver qué consigo hoy.
Ahí viene el hijo de puta del kiosco, sorete. Vas a ver lo que te hago hoy. Un sándwich de mierda que te pedí. Preferís tirarlo.
Ya le voy a dar tu dato al Roli. Vas a ver si ése te la perdona como yo.
A la final los que están con Roli están mejor. Y yo acá, garroneándola y cagándome de frío.
Pero hago lo que quiero y algunos días no son tan malos.
- Eh, doña Marta –la vieja de los mandados. Siempre algo me da. ¿Sólo un pan hoy? ¡La próxima que le lleve la bolsa magoya!
El puto del kiosco. Ya lo voy a agarrar y le quemo el tacho como la otra vez. ¡Ja!. No está tan mal el pan este a la final.


Copyright © 2008

domingo, 10 de agosto de 2008

Del juego final



La grieta no parecía ceder. Yo siempre deseé y temí el momento en que eso sucediera. Pero ésta no es mi quimera, es de ella. Y debería continuarla.
¿Cómo narrar una historia de pedazos, hecha añicos por la necia obstinación de que todo continúe igual?
La grieta no quería ceder. Ella tampoco. Si digo que toda su vida era el precio que había pagado para llegar allí, no cuento demasiado. Habría que relatar, si fuera posible, cada minuto de cada hora, cada uno de aquellos sesenta segundos de desprecio y lástima de sí misma, de amor y odio contra sí y el mundo, para comprender la llegada inoportuna de ese momento.
La grieta no podía ceder. Intentemos atarnos a este relato, el de Eva, el mío. Ella lo había intentado todo, incluso entenderlo, incluso perdonarse. Peor ya estaban en las últimas páginas de un libro mal contado. Continuaba por inercia, pero el final era evidente.
La grieta no debía ceder.

Hasta que fue traspasada y ya no hubo juego ni final.

Copyright 2004

jueves, 24 de julio de 2008

Como una reina


Siempre el diablo mete la cola, murmura, para consolarla, la vieja que está sentada a su lado en la rota butaca del tren. Pero siempre me la mete a mí, piensa ella que acaba de cortar una conversación telefónica con su jefa, apenas audible por el traqueteo del viaje.
¡Mierda!, dice para sí, y una puntada de dolor en la sien le hace recordar, por si hiciera falta, que no puede soportar a su jefa. Verla, cruzarla por un pasillo, ya la pone en tensión y, últimamente, se le sumaron las puntadas en la sien. Siente hacia ella un rechazo instintual, corporal.
Debería dejar este trabajo, piensa. También piensa que debería tener para eso otro respaldo económico, una casa propia, ideas más claras acerca de su futuro, sentimientos más puros acerca de su pasado…
Pero no puede pensar más, la puntada se repite más intensa. Cierra los ojos.
- El diablo siempre mete la cola, m´hijita –dice la vieja mientras se apoya en los hombros de ella para incorporarse con dificultad de su asiento. Mientras se dirige hacia la puerta del vagón de ese tren que se acerca a la próxima estación, sus bolsas se abren camino golpeando todo lo que se interpone en su paso.
Vieja de mierda que me golpeó, piensa ella irritada pero se arrepiente al instante y casi se ríe de su intolerancia. En realidad, odia viajar en tren.

Maga tengo que ser para sobrevivir, retoma el hilo de su pensamiento. La idea de acercarse a su trabajo le genera más y más tensión, aunque también cierta resignación in crescendo.
Abre los ojos y observa como tantos días a sus compañeros de ruta: hombres y mujeres vencidos por la vida, cansados, ya ni tristes, ausentes de sus cuerpos y de sus contingencias diarias o absorbidos por éstas.
Yo no estoy tan mal después de todo, se dice a si misma desarrugando el ceño. Todavía tiene ideales deseos, broncas y rebeldías…
Su idealismo es como la esperanza en la caja de Pandora, no se sabe si es un mal o un bien, pero por lo menos le permite cada día abrir los ojos y mirar por la ventana de ese tren desvencijado camino a Constitución.
Dos estaciones más y llegará a la atestada terminal, fin de la primera parte de su viaje diario al centro de la ciudad.
Comienza a arreglarse el flequillo, se retoca los labios ya que luego del llamado se comió frenéticamente parte de la pintura, se alisa con las manos la camisa y se prepara para bajar del tren, toda una odisea a esa hora de la mañana.
Ahora me cruzo con mi príncipe azul, piensa mientras se incorpora de su asiento. En eso, se le cae al suelo el celular que intentaba guardar en su cartera. Entonces ve una espalda flexionada de un hombre que gentilmente le está buscando su celular y ve la mano amable que se lo alcanza. Una mirada le basta para saber que no es su Adonis…
- Gracias, muy amable –le dice y baja del tren como una reina.


Copyright©2008

domingo, 20 de julio de 2008

Cultivo una rosa blanca, de José Martí








Cultivo una rosa blanca


en julio como en enero


para el amigo sincero


que me da su mano franca




Y para el cruel que me arranca


el corazón con que vivo


cardo ni ortiga cultivo


cultivo una rosa blanca


José Martí

Hoy, en Argentina, se celebra el Día del Amigo. Y me acordé de este amado poeta que, la verdad, tenía un poco olvidado. Y se los quiero dedicar a todos mis amigos, de los cuales estoy orgullosa!