Miradas colectivas

a Anais
El pelo canoso, las orejas casi grandes, la camisa tosca, de hombre trabajador, la posición erguida, a pesar de todo, de hombre testarudo.
Seguramente, la mirada más allá del colectivo, imaginando un futuro menos ingrato, el horario de salida, el regreso al hogar. Tal vez, la mirada en el pasado, el padre ebrio, la cuna de oro donde no nació.
La mirada presente que no ve la otra, la que lo observa desde atrás, la que mide el ángulo y calcula la luz, la que lo atrapa: la mirada de la fotógrafa que recorre la urbe, rescatando(se).
Miradas que no se cruzan en la ciudad ciega, ciudadanos caballos, con anteojeras.
Y el arte, miope, leyendo a su manera.
Seguramente, la mirada más allá del colectivo, imaginando un futuro menos ingrato, el horario de salida, el regreso al hogar. Tal vez, la mirada en el pasado, el padre ebrio, la cuna de oro donde no nació.
La mirada presente que no ve la otra, la que lo observa desde atrás, la que mide el ángulo y calcula la luz, la que lo atrapa: la mirada de la fotógrafa que recorre la urbe, rescatando(se).
Miradas que no se cruzan en la ciudad ciega, ciudadanos caballos, con anteojeras.
Y el arte, miope, leyendo a su manera.
(la imagen pertenece a Anais)