viernes 9 de abril de 2010

En el funeral de mis padres

En el funeral de mis padres
Estoy desde hace días/semanas/siglos
Comprobación macabra
De que ella no me quiere/no quiso/no puede
Comprobación imposible/irreal
De que él fue y no es/no fue/¿se fue?
Fue
En todo sentido
Resentidos todos los pesares
Con el funeral de mis padres
Sin redes/seguros/cuidados
Igualados en el estiercol
Un poco más/un poco menos
Qué más da
Penar/pelear/pudrirse
¡siniestros!
¡siniestros!
¿Dónde estamos?/¿Quiénes son?/¿Quiénes somos?
Desde el funeral de mis padres
Regurgito toda/la poca leche materna
Aborrezco todas/las pocas caricias paternas
¡los maldigo!
¡me maldigo!
Estamos malditos/contrahechos/desqueridos
En el funeral de mis padres
Ya no padres
Ya no hijos
Ya no hija
Y muero o vivo
En el abuso de mis sentidos
En la violación de mis entrañas
Queridas hermanas
Que no vi/no cuidé/no imaginé
Por el funeral de mis padres
Agoniza y revive mi veneno/mi ira
Aunque después no me alcance la vida
Para llorar/llorarlos/llorarme
Un llanto nuevo/distinto/viejo
Porque no hay padres para estas letras
Porque escupo mi sangre
Porque ya no hay lazos
Sólo la perenne/reciente orfandad de siempre

¿Qué más da que sigan habitando por ahí?
Si yo voy/estoy/resucito/muero en el entierro de mis padres.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo ya la certeza absoluta de que sólo tu puedes usar las letras para escribir todo lo que necesitas!!!! Flor.

Pablo dijo...

dios que negro

Guadyx dijo...

te admiro Vero, este poema me estremecio y me toco el alma... un beso grande!

Pablo dijo...

eh te estas reescribiendo?

Antonia Moreno-Arcoiris dijo...

hola mi amiga perdida, pero nunca olvidada. Qué alegría volver a escuchar tu risa, y compartir tus cantos.
Mil besos y gracias por la visita:)

Arcoiris. (que te echaba muchisimo de menos)

Las sibilas eran las pitonisas que moraban los oráculos. Muchas sabían la verdad, pero no la podían decir. Entre ellas, la más famosa es la Sibila de Cumas, de quien tomo su nombre para mi seudónimo.
Ella custodiaba el oráculo de Delfos y un día Apolo, su dios, le concedió un deseo, agradecido por un favor recibido. La Sibila se apresuró a pedir la vida eterna, pero ¡ay! se olvidó de pedir conjuntamente la juventud eterna.
La pobre pitonisa se fue degradando, tan débil que lo único que deseaba era la muerte...
Lo último que se sabe de ella es que pidió estar en una vasija, ya no era más que unas ínfimas partículas vivientes.

Tal vez no fue muy afortunada la elección de mi seudónimo, tal vez sólo soy una partícula viviente que escribe, que intenta escribir para exorcizar, para esperar, para bailar con la muerte.

Este blog tuvo una etapa oscura, más tanática, que duró casi ocho meses, desde fines del 2009 a mediados de 2010. Pero no hay mal que dure mil años. Y volví. Más sibila.