lunes 3 de noviembre de 2008

Maldiciones benditas I



El paraíso era donde ella estaba. Como desde siempre. ¿Usted no me cree? ¿Quiere una prueba?
¿Qué le puedo decir que no se haya dicho ya? Hablar de sus caderas, de sus ojos de mar, de su voz melodiosa...me parece ultrajarla.
La prueba es, soy yo.
Usted no me creería si yo le contara...el olor de su sexo, la fragancia de sus cabellos, la acritud de su piel. Pero hablarle es violarla.
¿La prueba? Mis manos, la punta de mis dedos, las huellas que en ellos quedaron.
Escribirla es matarla. ¿Por qué me obliga a eso? Le contaría de sus movimientos acompasados, de sus salvajismo o de su laxitud. Le contaría....pero, ¿para qué?
Es insistente, ¿eh? ¿No cree que yo pudiera haber estado con esa mujer?¿No la ve tallada en mis pupilas?
Ella no caminaba, ¿sabe? Volaba. Como un ángel. Posaba sus pies descalzos sobre mi vientre y yo sentía el peso de una pluma.
¿Qué quiere? ¿Que la desnude para usted? ¿No fue prueba de todo esto mi silencio hasta hoy, esta falta de voz, de escritura, que usted se atrevió a interrumpir?
Ella no me perdonará, no creía en las palabras, se bebía todas la tintas, todos mis sonidos y me daba a cambio el Edén, nada más

El infierno es volver a ser escritor.




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14 comentarios:

espejo dijo...

a la mierda que regalo. como no condenar mis letras completas a la hoguera por terrible pedazo de minon. uy profe, me gusto eh... esta perfumadisimo0 este texto.
un abrazo

Antonia Moreno-Arcoiris dijo...

Espejo espejito... quién pudiera describirlo más bonito!!! jejej
Un trocito exquisito de literatura, de romance, de entredicho, de picaresca fina tras velos húmedos.
Nada fácil poner en palabras, en tinta en letras el amor-con-amor, y la pasión, y la ternura, y el deseo y el éxtasis simple y natural. Nada fácil.
Más vale el silencio de ojos entornados y sabores miles, a las palabras burdas, torpes y nunca espejo del alma, por más que se dominen plumas, lenguas y tienteros. Por más...

Liebe Vero, chiquito pero sabroso!!

Un beso grande, profe.

Elipse dijo...

Vero, qué hermoso texto!!Ser escritor es una condena por intentar describir, a una mujer que goza de ser el infierno y la gloria!!Espero aprender de vos y de está literatura que nos estás regalando.
Besos!!!

Verónica Rodriguez dijo...

Vos condenás enseguida tus letras y otros principios por cualquier mujer, ESPEJO!!! jajajjaja
Me alegro que te haya gustado!
Un beso

Verónica Rodriguez dijo...

Si, TOÑA, Espejo describe desde las visceras las cosas y por eso son tan auténticas!! jeje
Me gustó lo de velos húmedos, te lo voy a robar, me dejás?
Un beso

Verónica Rodriguez dijo...

Uy, ELIPSE, me hacés ruborizar, pero en realidad en este mundo todos aprendemos de todos y por ende yo aprendo de vos también!!
Y si, ser escritor a veces es una condena, pero gozosa; por eso, maldición bendita!!
Gracias por tus palabras, un abrazo

Raquel Fernández dijo...

Muy buen texto, Verónica, muy sensual.
Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Un texto muy elaborado y francamente bueno, diría que perfecto. Y sibilino... Saludos cordiales.

Antonia Moreno-Arcoiris dijo...

Vero, roba me los velos, las velas, y hasta los barcos si querés, jeje pero no me robes esa sonrisa burlona que me saluda cada vez que te miro cara a cara.
Aprovecho para saludar a ESPEJO, y agradecerle su visita en mi humilde morada. También yo fui a tu guarida, pero, no me atreví a dejar rastro de presencia.
(es que soy un poco tímida;) y los espejos son mis enemigos. Me dicen...si no fueras tan feucha...
En fin, eso son otros temas, y otros territorios.
Me gusta pasar por aquí, !ea! pues pues, hasta la próxima.
Besos a repartir. Y velos, y velas... jajaja

Verónica Rodriguez dijo...

Gracias, RAQUEL, por tu lectura.
Cariños

Verónica Rodriguez dijo...

Hola, ISABEL, bienvenida por estos pagos! Creo que es la primera vez que comentás en mi blog y estuviste muy afilada con eso de sibilino... ya que es el primero de una serie de textos donde el segundo tienen precisamente a la Sibila más famosa como protagonista!!!!
Un abrazo y ya pronto te devolveré la visita! Gracias por comentar!!

PD: Acabo de postear ese texto, precisamente

Verónica Rodriguez dijo...

Pero, ANTONIA..!!! Tira esos espejos que mal reflejan tu enormísima belleza!!!! Evidentemente te los vendieron fallados!! O sino, haz como el principito y ponles un cartel que diga: "Lo esencial es invisible a los ojos", a ver si así los compones!!!
Un abrazo

LOBO INQUISIDOR dijo...

Me gusto tu fuerza, para los agnosticos de lo que es un amor apasionado, de aquel que cuida que esa fuente se mantenga sagrada para que no deje su esencia, esa de ser para uno la sangre, el respiro de nuestra quimera existencia. Saludos!

Anónimo dijo...

Me has dejado impresionada con esto y con la continuación aparente que figura con el número 2. Es increíble lo que más de una vez logras transmitir con lo que escribes, me obligas realmente a pasar por tu blog. Besos y más besos de Flor

Las sibilas eran las pitonisas que moraban los oráculos. Muchas sabían la verdad, pero no la podían decir. Entre ellas, la más famosa es la Sibila de Cumas, de quien tomo su nombre para mi seudónimo.
Ella custodiaba el oráculo de Delfos y un día Apolo, su dios, le concedió un deseo, agradecido por un favor recibido. La Sibila se apresuró a pedir la vida eterna, pero ¡ay! se olvidó de pedir conjuntamente la juventud eterna.
La pobre pitonisa se fue degradando, tan débil que lo único que deseaba era la muerte...
Lo último que se sabe de ella es que pidió estar en una vasija, ya no era más que unas ínfimas partículas vivientes.

Tal vez no fue muy afortunada la elección de mi seudónimo, tal vez sólo soy una partícula viviente que escribe, que intenta escribir para exorcizar, para esperar, para bailar con la muerte.

Este blog tuvo una etapa oscura, más tanática, que duró casi ocho meses, desde fines del 2009 a mediados de 2010. Pero no hay mal que dure mil años. Y volví. Más sibila.