jueves 25 de febrero de 2010

Tal vez

Tal vez
no sea
escritora
saltimbanqui

Tal vez
no lea
bien mal
nada

Tal vez
no sepa
cantar bailar
reír

Tal vez
no borre
mis aguaceros de verano

4 comentarios:

Nikté dijo...

Tal vez, pero eres todo eso, y presupongo que aún más.

Un beso enorme

tomasuncafe dijo...

el eco de los puede ser,
tal vez te den la vida,
besos

Guadyx dijo...

que bueno leerte nuevamente! que ganas de compartir un cafe con vos! y que bueno estar segura que sos todo eso, y mucho mas... un abrazo!

La sibila dijo...

Gracias, Nikté, por tus presuposiciones alentadoras y por estar!

Será, tomasuncafé, que de ecos y de locos todos tenemos un poco? Tal vez tengas razón, besos

No estoy tan segura, Guadix, pero el café cuando y donde quieras, es un gusto compartirlo con vos!!

Besos a todos y gracias por volver a acompañarme en estos borradores e intentos de retomar!!

Las sibilas eran las pitonisas que moraban los oráculos. Muchas sabían la verdad, pero no la podían decir. Entre ellas, la más famosa es la Sibila de Cumas, de quien tomo su nombre para mi seudónimo.
Ella custodiaba el oráculo de Delfos y un día Apolo, su dios, le concedió un deseo, agradecido por un favor recibido. La Sibila se apresuró a pedir la vida eterna, pero ¡ay! se olvidó de pedir conjuntamente la juventud eterna.
La pobre pitonisa se fue degradando, tan débil que lo único que deseaba era la muerte...
Lo último que se sabe de ella es que pidió estar en una vasija, ya no era más que unas ínfimas partículas vivientes.

Tal vez no fue muy afortunada la elección de mi seudónimo, tal vez sólo soy una partícula viviente que escribe, que intenta escribir para exorcizar, para esperar, para bailar con la muerte.

Este blog tuvo una etapa oscura, más tanática, que duró casi ocho meses, desde fines del 2009 a mediados de 2010. Pero no hay mal que dure mil años. Y volví. Más sibila.